Dos caras opuestas de la misma moneda

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Cuando pensamos en un drama carcelario siempre se nos vienen a la cabeza las mismas ideas: personajes humanizados, violencia, sexo entre reclusos, etc. Un sinfín de tópicos que convierten a estas series en cromos repetidos.

La sorpresa de este año ha sido comprobar como, precisamente, dos series de este género, se han posicionado entre los mejores estrenos del año. Rectify y Orange is the new Black, han supuesto una vuelta de tuerca a las historias entre rejas.

Las perspectivas que reflejan ambas producciones son completamente distintas, mientras que en Orange is the new Black nos adentramos en los infiernos de la prisión, en Rectify salimos de ella y disfrutamos (o no) de la vuelta a la vida.

 ORANGE IS THE NEW BLACK

Orange is the New Black es la sorpresa del año. Afrontar un drama de la forma en que lo ha hecho, con una comicidad sorprendentemente elegante, supone una reválida para Netflix, que ya se posiciona como una de las opciones más importante de la televisión de cara al futuro.

El elenco de actores que componen la serie, con unos secundarios de lujo y una Taylor Schilling que parece hecha para el papel, convierten su visionado en una delicia. La superviencia en la cárcel, la piedra angular de la narrativa, es más complicado de lo que parece. El narcicismo de la protagonista provocará toda una serie de situaciones estrambóticas (rozando lo rídiculo en ocasiones) que irán haciendo mella en su actitud, acabándo con una Breaking Piper en la Season finale.

La humanidad que se desprende por cada poro de la serie es desbordante. Sorprendente teniendo en cuenta el disimulo con el que conoces a sus personajes. Si hay algo que destacar en Orange is the new Black es su capacidad para transformar los tópicos carcelarios en excelencias dramáticas y cómicas. La serie comienza con un conjunto de personajes y situaciones no demasiado atípicos y termina demostrando que la convivencia carcelaria esconde detrás un instinto de necesidad humana.

Ya sabes: “vivir juntos, morir solos”

RECTIFY

Vale, lo reconozco, he hecho un poco de trampa con Rectify, la serie en su plenitud no es en sí misma un drama carcelario, es más bien un drama “post” carcelario, pero si me permiten voy a incluirlo dentro del género.

Al igual que con Breaking Bad, la serie plantea desde sus inicios, complejos conflictos morales. Daniel Holden, gracias a una nueva prueba que parece demostrar su inocencia, es liberado del corredor de la muerte tras 19 años de cautiverio. Con él se libera también una pregunta, el pilar de la serie diría yo ¿Es Daniel Holden un asesino?

Aunque todo parece indicar que sí, cuesta creer que lo sea. Desde el primer capítulo, se nos presenta a un hombre que observa con timidez, con los ojos de un niño de 40 años, la manera en la que el mundo ha cambiado mientras estaba preso. Es un caramelo ácido para él, quiere saborear la vida pero le preocupan sus consecuencias. ¿A quién no? Por ello, como la actitud cautelosa de su protagonista, la serie presenta un delicioso ritmo pausado, con unos planos cortos que reflejan con sinceridad sus sentimientos y con una excelente banda sonora que acompaña a Holden en su renacer.

El avance narrativo nos regalará momentos de extraordinaria belleza. Cuando el tiempo se estanca durante 20 años, hasta los más pequeños momentos son un regalo. Desde una Coke hasta sentir como el sol baña tu cara. Por supuesto, ocurre lo mismo a la inversa, cada derrota se convertirá en una reminiscencia de la época carcelaria que acosará a Daniel Holden de la misma manera que los familiares de la víctima.

Como adolescente reprimido e inmaduro, cometió (y comete) excesos y errores ¿Es el asesinato uno de ellos? De momento, lo ha pagado demasiado caro.

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Las dos propuestas, completamente antagónicas, distan desde sus personajes, con una descarada Piper Chapman y un reservado Daniel Holden, hasta de su premisa inicial y carácter. Pese a ello, ambas coinciden en la perspectiva que otorgan a la sociedad actual, no tan distinta a la prisión, haciendo una denuncia de los valores marginales y poco solidarios que imperan en el presente. Palabra de Taystee.

 ¿Lo que no dicen cuando te sueltan? Que van a estar encima de tu culo como la KGB: Toque de queda cada noche, mear en un frasco cuando ellos lo digan, tres entrevistas a la semana para un trabajo que nunca te darán y el oficial de la condicional llamándote cada tres minutos, comprobando.

Tía, al menos en la cárcel te dan de cenar.

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